
En la industria del mobiliario y en el sector contract, la calidad de un tablero contrachapado curvado no se determina solo en el molde. El rendimiento estructural y la estabilidad de los curvados dependen de procesos técnicos previos al prensado, como la selección de especies y su posterior tratamiento.
Una preparación incorrecta puede provocar defectos críticos como roturas, tensiones internas o deformaciones. A continuación, analizamos los pasos esenciales para lograr un contrachapado curvado de alta gama.
Para entender la fabricación de tableros curvados, debemos distinguir entre dos tipos de láminas de madera:
La elección de la madera para el interior es el primer parámetro técnico en la fabricación de tableros curvados. Las especies más comunes son el haya, el plátano y el abedul.
Cada especie aporta variables distintas que afectan al resultado final:
Para obtener un producto de calidad superior, no basta con cortar la chapa a medida. Es fundamental realizar controles de calidad estrictos para garantizar la planitud del material.
En la fabricación de tableros curvados, las hojas de madera desenrollada se introducen en una prensa de platos calientes antes de ser encoladas. Este proceso de preprensado elimina arrugas y asegura que la chapa esté lo más plana posible, evitando así la aparición de "bufas" (bolsas de aire) o roturas en los cantos del tablero final.
La excelencia en los curvados industriales es el resultado de decisiones rigurosas en la fase de preparación. La estabilidad geométrica y la durabilidad del tablero contrachapado curvado dependen de este enfoque técnico integral, el cual abarca como primeros pasos, la selección de la especie que compondrá el interior del producto, así como su posterior tratamiento antes de llegar a molde.